¿Cómo lo hicimos?

26.05.2018

Para realizar una fotografía nocturna, de éste tipo, ha que realizar bastantes operaciones previas, primero y muy  importante empezar por inspeccionar el lugar, por lo que es muy recomendable llegar  de día a la ubicación, cuando aún podemos ver, y localizar los posibles peligros, en  este caso, además, se pretendía iluminar por el interior de la casa, que está en estado de derrumbe, por lo que se hacía más necesario incluso la inspección previa del interior, personalmente, además a mí me gusta ir acompañado. Buenos amigos (Miguel A. Pajares, Sagrario, Antonio, Maribel, Helbert, Claudia y José)  y una cena en el lugar es ideal para pasar una buena  tarde-noche, y casi garantía de una buena sesión pues cuanto más colaboración tengamos más fácil será todo.

Una vez visto todo lo anterior, hay que decidir el encuadre, que no solo va a depender de la posición  que tomemos con respecto a la casa, sino también  con el cielo y sobre todo con las nubes, ¿hacia donde se mueven?... si observamos esto con algo de paciencia, podremos crear ese efecto visual  que parece que las nubes “salen” de la casa. Hay que procurar introducir en el encuadre algún elemento que distinga nuestra foto de otras que pueda haber similares… en este caso, desplazamos el centro, para introducir la silueta de unos árboles al fondo, recortados con el propio cielo.


El enfoque. Lo más importante si no queremos que al llegar a casa, y todo esté fuera de foco y demos por perdida una sesión de fotos… si llevas aprendida la lección de la hiperfocal, mejor…  si no sabes hacerla, haz como si fuera un retrato, enfoca siempre a la parte más cercana de la casa… como si fueran los ojos de nuestro modelo, ¿por qué? Porque las nubes, queremos que salgan movidas, por lo que en este caso, no es necesario tener el infinito  “a foco”. Por tanto, NO siempre es necesario el uso de la hiperfocal en fotografía nocturna, además, queremos en nuestra foto un suelo prácticamente negro, queremos que la atención se centre en la casa y en el cielo.

Realizado esto, comienzan las pruebas de iluminación. Hacemos una foto global, para probar el encuadre final, comprobamos el cielo y nubes, sin importar nada de lo demás, luego hacemos pruebas de luz interior, exposición, intensidad de las mismas, hasta que el resultado sea el deseado. 

Todos éstos datos lo tenemos memorizados y después hay que condensarlo todo, en este caso, en una exposición de 30”, por lo que si las fotos las realizamos con ayuda mucho mejor. Por precaución, aunque la foto definitiva nos quede bien en el visor,  es conveniente realizar una segunda foto final (pueden ocurrir flares indeseados, un avión que ha pasado y nos deja una traza que no nos gusta…).  

Y con todo  esto, tenemos una foto final de calidad… y desear que llegue la siguiente salida para seguir con otra buena foto…